Mientras el mundo de la belleza coreana celebra haber superado a Francia como el mayor exportador de cosméticos a EE.UU. — $1,700 millones en 2024, un crecimiento del 54.2% interanual — hay una región que la mayoría de marcas coreanas están pasando por alto. Y es precisamente la que tiene los fundamentos más sólidos para el crecimiento del K-beauty en la próxima década.

Los números que nadie está mirando

América Latina no es un mercado pequeño ni marginal. Es un ecosistema de belleza de $23,000 millones de dólares que crece al 6.5% anual — más rápido que EE.UU. o Europa. Pero cuando se trata de K-beauty, la región apenas aparece en el radar de Seúl.

Las exportaciones de cosméticos coreanos a América Latina crecieron de $15 millones a $70 millones entre 2020 y 2024 — un crecimiento de 4×. Suena impresionante hasta que se pone en contexto: Corea ocupa apenas el puesto 13 entre los importadores de belleza de la región. Francia, EE.UU. e Italia dominan las góndolas. El K-beauty tiene menos del 1% de participación de mercado en la mayoría de países latinoamericanos.

Ese 1% no es una señal de debilidad. Es una señal de oportunidad masiva.

Por qué LatAm está lista para el K-beauty

La demografía juega a favor

El 24.5% de la población latinoamericana es Generación Z — un porcentaje más alto que el de EE.UU. (20.3%), China (17.4%) o la Unión Europea (18.9%). Esta generación creció con K-dramas en Netflix, K-pop en Spotify y tutoriales de skincare coreano en TikTok. No necesitan que les expliquen qué es el K-beauty. Ya lo buscan activamente.

La ola Hallyu llegó con fuerza

Más de 10 millones de latinoamericanos participan activamente en comunidades de cultura coreana. BTS agotó estadios en São Paulo, Ciudad de México y Bogotá. Los K-dramas representan una parte significativa del contenido más visto en Netflix Latinoamérica. Esta afinidad cultural no es superficial — se traduce directamente en interés por productos coreanos, desde comida hasta cosméticos.

El consumidor latinoamericano es sofisticado

Contrario a lo que muchos ejecutivos de Seúl asumen, el consumidor de belleza latinoamericano es exigente y bien informado. Las rutinas de skincare en Colombia, Perú o Chile no son menos sofisticadas que las de EE.UU. o Europa. Lo que falta no es demanda — es oferta.

En Perú, cadenas como Aruma y Inkafarma ya muestran interés en ampliar su surtido de K-beauty. En Colombia, Falabella y tiendas especializadas reportan que los productos coreanos que logran entrar al mercado se agotan rápidamente. En México, Liverpool y Sephora México están expandiendo sus secciones de K-beauty.

Las barreras que frenan la entrada

Si la oportunidad es tan clara, ¿por qué tan pocas marcas coreanas están en LatAm? Las barreras son reales pero no insuperables:

Los mercados con mayor potencial

Colombia

Mercado de belleza de $4,200 millones. La comunidad Hallyu más grande de Sudamérica proporcionalmente. Falabella, Éxito y cadenas de belleza especializadas están buscando activamente marcas coreanas. INVIMA tiene uno de los procesos regulatorios más estructurados de la región.

Perú

Aruma se ha convertido en el retailer de belleza más dinámico de la región y está ampliando agresivamente su oferta de K-beauty. El consumidor peruano ya conoce marcas como COSRX y Some By Mi gracias al e-commerce.

México

El mercado de belleza más grande de LatAm. Liverpool, Sephora México y Mercado Libre representan canales de distribución masivos. COFEPRIS es exigente pero predecible una vez que se entiende el proceso.

Chile

Alto poder adquisitivo y una cultura de consumo sofisticada. Falabella Chile es un canal natural para marcas K-beauty de segmento medio y premium.

La ventana se está cerrando

Las marcas coreanas que lleguen primero a LatAm van a definir la categoría. Las que lleguen después van a competir por espacio en una góndola que ya tiene dueño.

Corea exportó $11,430 millones en cosméticos en 2025. Solo una fracción minúscula llegó a América Latina. La demanda existe, la demografía es favorable, la cultura coreana ya tiene arraigo en la región. Lo que falta es el puente operativo: cumplimiento regulatorio, distribución local, marketing localizado y relaciones con compradores.

Ese puente es exactamente lo que construimos en Atypical Beauty.

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